Escrito por Valeria Martinez Viernes 21 de Mayo de 2010 19:41

A lo largo de este número hemos presentado información sobre las diferentes infecciones de transmisión sexual, sus causas, sus efectos, los tratamientos, las pautas a seguir y las distintas maneras de prevenirlas, entre otras cosas.
Ahora toca el turno de hablar sobre el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), el cual, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) es la principal causa infecciosa de mortalidad en el mundo y que hasta el momento, ha cobrado un tributo de más de 27 millones de vidas alrededor del planeta.
El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) es una enfermedad infecciosa incurable hasta el momento, que daña las células del sistema inmunitario, alterando o anulando su función, produciendo un deterioro progresivo del sistema inmunitario y provocando “inmunodeficiencia”, es decir, que éste deje de cumplir su función de lucha contra las infecciones y enfermedades y se vea expuesto a contraer “infecciones oportunistas” que se aprovechan de la debilidad del sistema inmunitario para atacarlo.
Existen varias formas de contagio tales como: las relaciones sexuales (vaginales, anales o bucales) sin protección con una persona infectada; las transfusiones de sangre contaminada; el intercambio de agujas, jeringas u objetos contaminados y el contagio de la madre al hijo durante el embarazo, el parto o el amamantamiento.
Dado que el tema central de este número son las infecciones de transmisión sexual, nos enfocaremos a hablarte de cómo reducir el riesgo de contagio por esta vía y a aclarar la diferencia entre el Virus de inmunodeficiencia humana (VIH) y el Síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA).
Para reducir el riesgo de transmisión sexual, lo más simple sería evitar cualquier práctica sexual, sin embargo, sabemos que es casi imposible la posibilidad de llevar esto a cabo y es por eso que te presentamos algunas otras maneras de evitar el contagio, invitándote a no poner en riesgo tu salud y a ejercer una sexualidad responsable.
El uso de preservativos masculinos o femeninos correctamente cada vez que tengas relaciones sexuales, es una forma sencilla de cuidarte, ya que son los únicos productos disponibles en la actualidad que bien utilizados, protegen de las infecciones de transmisión sexual, incluido el VIH. Recuerda que en cada coito deben ser desechados de manera correcta, evitando el derrame y el contacto con los genitales o alguna herida sin cicatrizar. Este es un método de eficacia demostrada que es útil para hombres y mujeres, aunque debes recordar que, aparte de la abstinencia, no existe otro método que sea eficaz al 100%.
Recordemos que el preservativo masculino es una cubierta de látex que se coloca en el pene antes de la penetración en las relaciones sexuales y el femenino es una vaina blanda pero fuerte de poliuretano transparente que se inserta en la vagina antes del coito, este material es más fuerte que el látex y conduce el calor manteniendo la sensibilidad.
Ambos puedes encontrarlos en farmacias, supermercados, tiendas departamentales e incluso en bares y discotecas. En los centros de salud y en algunas organizaciones civiles, puedes conseguirlos de manera gratuita.
Por otro lado, mantener relaciones fieles con una pareja no infectada igualmente fiel y sin comportamientos de riesgo, reduce enormemente las posibilidades de contagio; aunque es preciso aclarar que el uso del preservativo, además de evitar infecciones, también evita el embarazo no deseado.
Estudios recientes indican que la circuncisión masculina en hombres no infectados, puede reducir el riesgo de adquirir VIH a través de las relaciones sexuales. Sin embargo, no tiene una eficacia del 100%, y los hombres circuncidados también pueden infectarse, sobre todo si sus heridas quirúrgicas no han cicatrizado bien. Por eso es mejor no tomarla como única manera preventiva y combinarla con el uso del preservativo.
El síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) es el estado más avanzado de la infección por VIH y se define por la presencia de alguna de las más de 20 infecciones oportunistas o coinfecciones como la tuberculosis o por la presencia de cánceres relacionados con el virus de inmunodeficiencia humana.
El intervalo entre la infección por VIH y el diagnóstico de SIDA puede ser de 10 a 15 años e incluso más si el paciente tiene buenos cuidados.
El término SIDA fue definido por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos de América y el Centro Europeo para la Vigilancia Epidemiológica del SIDA (EuroVIH).
Se calcula que cada año mueren por esta causa 2 millones de personas, por lo que te invitamos a no ser parte de esta estadística.
Así, concluimos un tema que puede ser tan extenso como para escribir libros y libros y ocupar una infinita capacidad en la web. Esperamos que esta información sea de mucha utilidad para ti.
Recuerda que las infecciones de transmisión sexual pueden atacar a cualquier persona y en tu caso, con la endometriosis eres más susceptible a cualquier tipo de infección, por lo que debes poner mucha atención a tus cuidados y a las recomendaciones de tu médico para que disfrutes plenamente de tu sexualidad.
Valeria Martínez